¡¡Encantado de conocerte Sr MURO!! Crónica de la EDP Rock ´n´ Roll Madrid Maratón de Álvaro Palacios

Dicen que las cosas que más cuestan en la vida son las que más acabas valorando y la verdad es que doy fe.  Esta maratón de Madrid ha supuesto para mí un antes y un después en este mundo del running, pero la moraleja la dejaré para el final y voy a empezar por la crónica en sí.

Comienzo el día con confianza, quizás demasiada. Quería liberarme de mis propios miedos y de mis nervios, los cuales me suelen jugar muy malas pasadas. Me muestro alegre antes del comienzo, trato de mantener la mente en blanco y solo me limito a pensar en conservar el ritmo de 5min el km. Quería bajar de 3h 30min. Lo veo factible. La obsesión por bajar la marca estaba ahí, aunque tuviese la mente en blanco, pero trataba de obviarla y solo pensar en el ritmo.

Tras un ligero disparo da comienzo la maratón de Madrid. Un empiece como siempre muy trastabillado como de costumbre en estas carreras tan multitudinarias. Al principio me centro en adelantar corredores y en buscar una zona de confort en el circuito que me pueda permitir correr cómodo sin cruzarme con mucha gente, algo casi imposible.

Al llegar al km 5 consigo una posición cómoda, además  llevo un ritmo de 4:50min el km. Llego al primer avituallamiento, me hidrato y me centro de nuevo en la regularidad. Bajando por Bravo Murillo, el ritmo acelera, es una cuesta abajo larga y me dejo llevar por las sensaciones. Necesito ganar algo de velocidad para luego poder tener un colchón de tiempo extra si me toca sufrir.

Del km 10 al 20 consigo mantener mi carrera, tengo buenas expectativas, confianza y ganas. Voy superando los kilómetros poco a poco y estos incluso se me pasan de forma rápida. Utilizo la técnica de no mirar mucho el reloj y centrarme en el paisaje, los edificios la gente. Y se me pasa más rápida la carrera.

Mi truco es este, dividirme la carrera en tramos que cada vez se hacen más cortos. Si supero los primero 5 kms, sé que me quedan otros siete 5kms (los últimos 2 kms no los cuento) Cuando llego al km 10 sé que me quedan tres más y así. No sé si será la mejor forma de gestionar una maratón, pero a mí al menos me funciona.

Llego al km 21 con emoción, el cuerpo me tiembla, las lágrimas se me caen casi sin darme cuenta. Afronto quizás la parte más emocionante de la maratón de Madrid, la subida por Gran Vía, la posterior bajada por la calle Preciados y la curva en la Puerta del Sol. De verdad, es una sensación que hay que vivir una vez en la vida. Gente a borbotones aplaudiendo, animando. Por un momento dejo de ser un corredor popular y me convierto en el mismísimo Kipchoge o cualquier otro atleta al que vitorean en cada carrera. La sensación es impresionante de verdad.

Intento no dejarme llevar por esta motivación efímera y me vuelvo a centrar en mi reto. Empieza lo duro. Los sabios corredores que han hecho varias veces esta maratón saben que a medida que te acercas a la Casa de Campo, empieza la verdadera maratón de Madrid. Y para mí también empezó. Aflojé un poco el ritmo para adecuarme a este tramo tan exigente.

Km 28. Se vislumbra la Casa de Campo. Ante mí, brota naturaleza por doquier. Se acaban los edificios, el público ya no se ve, los ruidos desaparecen. El silencio se muestra ante mi como adalid de mis propios miedo. El reto acaba de empezar. Lo enfilo con ganas, quiero que esta vez no me pare. Amaino la velocidad para adaptarme y poco a poco consigo mantenerlo.

STOP. El sueño de mi reto empieza a tambalearse. A la altura del km 32 empiezan los problemas estomacales. Los geles ya no sientan tan bien como al principio. Y cuando el estómago te dice que pares, tienes que parar. Me detengo a orinar y prosigo la carrera. Pero la parada ha sido la peor elección de esta carrera. Mi ritmo se rompe y con ello se lleva por delante mis ganas. La mente me falla. No sé cómo explicar lo que me sucedió. A veces el físico te falla y es un problema que puedes diagnosticarlo fácilmente, pero cuando te falla la cabeza, es mucho más difícil ponerle solución.

Km34. Hola Muro, encantado de conocerte. Después de 2 maratones ¿ya era hora no? ¡¡Que sensación más desagradable!! La mente de dijo ¡Para! Y como es la que manda, arrastró a todo mi cuerpo. Paré, perdonándome a mí mismo. No podía seguir corriendo. Las ganas con las que empecé esta maratón se esfumaron y la desmotivación se apoderó de mí. Y así, entre parada y trotada, parada y trotada seguí hasta el km 39. Quizás los 5kms más largos de mi vida, pero también los que más me han enseñado. Después de 3 maratones, más de 10 medias y seguramente casi  50 carreras de 10 kms, bastan solo 5 kms de una maratón para ponerme en mi sitio y enseñarme lo que es este deporte. Meses de entrenamiento y de deseos se esfuman en solo 20 minutos. Quizás pude evitarlo  o quizás no, ¿quién sabe? Lo único que sé es que ahora que conozco al muro, se cómo enfrentarme a él.

Tras tener la tensión descontrolada, mareos, náuseas, estómago revuelto, una ampolla a la que no había invitado y la mente en modo off, me reseteo. Veo el km 40 y me actualizo. Pienso solo en acabar como sea este castigo didáctico.

Enfilo el paseo del Prado sin emoción. Dejo la alegría a un lado para abrir paso a las ganas de acabar sin mirar el resultado. Y Final.

Tras acabar mi mente se puso en modo “mute” Creo que necesitaba de nuevo un reinicio. Ni la universidad me ha dado una lección de vida tan grande como esta carrera.

Y es que una maratón es una carrera de fondo, da igual como hayas ido los primeros kms porque hay que dar la cara en los finales y mantener la cabeza fría en todo momento. A lo mejor me confié o quizás no era mi día. Aún no se el por qué. Solo sé que he aprendido más que nunca. Y que aunque vaya muy bien, hasta el rabo todo es toro.

Algunos me llamareis masoca y seguramente tengáis razón. Pero el año que viene volveré a enfrentarme a esta maratón y a mis miedos, porque creo que si los dejas de lado, nunca aprenderás de ellos. Maratón Madrid 2020 ¡Voy a por ti!

Eventos

Deja tu comentario