Sensores de Glucosa (CGM) en Running: Di adiós al Muro con Datos en Tiempo Real
Si has corrido un maratón, seguro que conoces ese miedo cerval al kilómetro 30. El famoso «muro» no es más que el agotamiento de tus reservas de glucógeno. Pero, ¿y si pudieras ver tu depósito de combustible en tiempo real en tu reloj, igual que ves el nivel de gasolina en el coche?
Hoy hablamos de la tecnología que está cambiando las reglas del juego: los Sensores de Glucosa (CGM).
Sensores CGM: Tu «indicador de gasolina» en tiempo real
Hasta hace poco, la monitorización continua de glucosa era una herramienta exclusiva para personas con diabetes. Sin embargo, en 2026, los corredores populares han adoptado esta tecnología para optimizar su rendimiento y, sobre todo, para no volver a chocar contra el muro.
¿Qué son y cómo funcionan?
Un CGM (Continuous Glucose Monitor) es un pequeño dispositivo (del tamaño de una moneda de dos euros) que se adhiere a la piel, normalmente en la parte posterior del brazo.
- El filamento: Tiene un minúsculo filamento flexible que se inserta bajo la piel (tranquilo, no duele) para medir la glucosa en el líquido intersticial.
- La medición: A diferencia de los pinchazos en el dedo, que son fotos fijas, el CGM mide tus niveles cada 1-5 minutos, enviando los datos por Bluetooth directamente a tu smartphone o reloj deportivo.
¿Para qué sirven en el Running?
La clave aquí no es solo saber si tienes la glucosa alta o baja, sino entender tus tendencias:
- Ajustar la suplementación: Si ves que tu curva de glucosa empieza a caer antes de sentir fatiga, puedes tomarte ese gel 5 o 10 minutos antes de que sea demasiado tarde.
- Personalizar tu nutrición: No todos los geles nos sientan igual. Con un CGM descubrirás qué marcas o tipos de carbohidratos te dan un pico de energía estable y cuáles te provocan un «bajón» (hipoglucemia reactiva).
- Optimizar la carga de hidratos: Puedes verificar si tu cena previa a la carrera realmente ha llenado tus depósitos de forma eficiente.
Cómo se usan en carrera y entrenamientos
El uso es sumamente sencillo y está totalmente integrado en el ecosistema de un runner:
- Colocación: Se aplica con un aplicador automático. Una vez puesto, puedes ducharte, nadar y sudar con él (suelen durar entre 10 y 14 días).
- Sincronización: Lo conectas a apps como LibreLink o Dexcom. Lo mejor es que hoy en día marcas como Garmin, Apple o COROS permiten ver el dato de glucosa como un campo de datos más en la pantalla de tu reloj.
- Lectura de flechas: Más que el número (ej. 110 mg/dL), lo que importa es la flecha. ¿Está horizontal? Vas estable. ¿Apunta hacia abajo? Saca el gel del bolsillo.
Ejemplos de monitores que lideran el mercado
Si estás pensando en dar el salto a la nutrición basada en datos, estos son los nombres que debes conocer:
| Modelo | Destacado | Ideal para… |
| Abbott FreeStyle Libre 3 (Disponible aquí) | El más pequeño y discreto del mercado. | Corredores que buscan comodidad absoluta y precisión médica. |
| Dexcom G7 (Disponible aquí) | Conexión directa al Apple Watch sin pasar por el móvil. | Usuarios de Apple que quieren simplificar su equipo al máximo. |
| Stelo (por Dexcom) (Disponible aquí) | Lanzado recientemente para no diabéticos. | Runners populares que quieren iniciarse sin complicaciones clínicas. |
| Supersapiens (Ecosistema)(Disponible aquí) | App diseñada específicamente para atletas. | Quienes buscan análisis profundo de sus «zonas de rendimiento». |
Reflexión final: ¿Es para ti?
No necesitas ser un atleta de élite para usar un CGM. Si eres un corredor popular que quiere disfrutar más de sus tiradas largas y dejar de sufrir con las pájaras, esta tecnología es tu mejor aliada. Al final del día, el conocimiento es potencia, y saber exactamente cuándo repostar puede ser la diferencia entre cruzar la meta con una sonrisa o caminando los últimos 5 kilómetros.
¿Has probado ya alguno de estos sensores? ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios o en nuestro foro!