Crónica de la V CARRERA SEMANA NAVAL por José Luis Búrdalo

…casi una continuación de la crónica de la IX CARRERA POPULAR DEL CORAZÓN, pues al terminar dicha prueba, tocaba pasar a recoger el dorsal de la carrera del día siguiente, del domingo, en la que esperaba reencontrarme con Pepe Monge, ya que la semana anterior en Madrid corre por Madrid, con tantísima gente fue completamente imposible.

Así pues, el domingo de nuevo a madrugar y camino de Madrid bien temprano, temperatura agradable, tirando a un poquito fresquita… aparcar sin agobios, un par de vueltas a la manzana para desentumecer y tras ponerme la ropa de faena, dirección a la zona de salida dónde la gente ya está trotando, calentando y me encuentro con dos imponentes vehículos militares, no me resisto a fotografiarlos y, poco después aparece Pepe… mucho tiempo sin vernos y por fin podríamos cumplir la medio promesa que nos hicimos hace unos meses de compartir unos kilómetros.

Me siento cansado, pesan los 10 kms del día anterior en La Casa de Campo a 5:23 min/km y le pregunto a Pepe que idea tiene de ritmo en la cabeza, 5:45 / 6:00 me dice (que mentiroso), me cuadra con la actitud que tengo en ese momento en la cabeza y la pesadez de piernas y, pese a ser recorrido homologado y una posibilidad de sacar tiempo para homologar cajón de salida en la San Silvestre Vallecana, la subida del Paseo de la Castellana y la Avenida de Concha Espina son viejas conocidas, no era el día de buscar marcas, era el día de sumar kilómetros.

La carrera arrancaba y terminaba en el Paseo del Prado, a la altura de la Plaza de la Lealtad, arrancamos a correr, relojes en marcha y empezamos la ascensión constante por dicho Paseo del Prado, Cibeles, Paseo de Recoletos, Plaza de Colón y el Paseo de la Castellana; corremos por la calzada central, no por las laterales como en otras carreras, por lo que pese a haber un buen número de participantes, no es una carrera masificada, tenemos espacio para correr sin agobio de gente alrededor, sin molestarnos los unos a los otros y subimos desde la salida hasta el giro a la derecha tras pasar el Santiago Bernabéu con el recorrido en sombra exceptuando el paso por la Plaza de Colón y poco más.

La temperatura, disponer de espacio, el trazado sombreado, nos hacen subir a mejor ritmo de lo que pensábamos, 5:30, 5:21, 5:28… el cuatro kilómetro sale a 5:36 y coincide con el paso frente a Nuevos Ministerios, algo que además, le comentaba a Pepe cuándo empezábamos la carrera, no acabo de saber bien que me pasa en ese punto por la cabeza y por las piernas, pero el caso es que se me hace especialmente duro y no es ni de lejos el punto más duro del Paseo de la Castellana, pero es algo que voy a tener que solucionar un día de estos entrenando en esa zona y dándole caña, el caso es que nos pusimos enseguida en el kilómetro 4, Plaza de Lima y bordeamos el Estadio Santiago Bernabéu girando hacia la derecha por la Calle Rafael Salgado y la Calle de Padre Damián enfilando la Plaza de los Sagrados Corazones.

En Padre Damián me viene la salida del Derbi de las Aficiones del año pasado, se modificó la salida y en lugar de hacerlo desde Concha Espina, se hacía desde ahí… y recuerdo que fue una de las carreras en las que me sentí más concentrado y metido en ella desde el minuto cero, tenía el objetivo de marcar sub50 de cara a la homologación de salida de la San Silvestre Vallecana y habitualmente esa carrera es la que me sirve para ello, salí enchufado desde Padre Damián y efectivamente logré el objetivo y de manera holgada, sin embargo, el domingo cuando pasé por Padre Damián pensaba en la carrera de este año, dentro de poco más de dos meses y estoy más que convencido que esta vez no lograré bajar esa barrera sub50, máxime cuando el día anterior estaré haciendo el ECOTRAIL en la modalidad de 21 kms.

Llegados a la Plaza de los Sagrados Corazones, los tiempos ya rondan los 5:40 y toca subir la Avenida de Concha Espina, prácticamente desde el tercer kilómetro estaba acusando los kilómetros del día anterior en La Casa de Campo y prácticamente Pepe tira de mí, un cuerpo ligeramente por delante, pero mantenemos el ritmo, apretamos los dientes, maldigo la dichosa Avenida y le comento y hago un gesto ascendente a Pepe y es que no se ve más que asfalto hacia arriba y el giro a la derecha hacia Príncipe de Vergara parece no llegar nunca, subimos a 5:50 y ya pasando la Plaza de Cataluña tras el falso repecho que también supone el tramo de Príncipe de Vergara, encaramos la Avenida Doctor Arce y volvemos ponernos a 5:30 y 5:33 hasta llegar al kilómetro 8 en la Calle Serrano, a la altura del cruce con la Calle de Juan Bravo… esa primera parte de la calle Serrano engaña, son una sucesión de toboganes que si bien el perfil general es descendente, hay un par de repechos durillos, seguramente el más complicado es el que hay poco antes de alcanzar la esquina dónde se sitúa a la derecha la Embajada de Estados Unidos.

Desde que entramos en la Calle Serrano, hablamos un poco de la Carrera de la Ciencia, pues estamos recorriendo parte del trazado final de dicha prueba que termina en el interior del CSIC y nos dirigimos Calle Serrano abajo, que supone el trazado inicial de la misma… desde el kilómetro 8 hasta meta el perfil ya es completamente descendente, el cuerpo me pide tirar como un descosido y la cabeza me frena… ¿para qué?, ¿para bajar un par de segundo?, vamos genial, personalmente voy sin molestias y hacía rato que dejaron de pesar los kilómetros del día anterior, estamos bajando a 5:22 min/km, ambos vamos mucho mejor de lo que esperábamos; noveno kilómetro, poco antes de encarar el giro a la derecha hacia la calle de Alcalá, con la Puerta de Alcalá a la izquierda y prácticamente el tramo más incómodo por el sol, pero bajamos la Calle de Alcalá a 5:27, conservando y tratando de no fastidiarnos nada, giro a la izquierda para retomar el Paseo del Prado y tenemos el arco de meta a pocos metros.

Entramos con una media de 5:31 min/km, Pepe está contento, yo estoy contento, nos hemos sacado un ritmo de carrera muy decente apretándonos en la Calle Serrano y nos felicitamos por ello, estamos muy satisfechos.

Recuperamos el aliento, Pepe recoge su bolsa del ropero, nos hidratamos, charlamos un buen rato y nos despedimos con un apretón de manos y un abrazo, prometiéndonos más kilómetros más pronto que tarde.

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