VI We Run Parla por José Luis Búrdalo

El pasado domingo me ponía por cuarta vez en la línea de salida de esta prueba, la conocía en 2016 y marcaba en aquel entonces mi mejor tiempo, 49:55… empeoraba en 2017, 52:03, un tiempo y ritmo muy similar a 2019 y en 2018, 50:54.

El domingo salían 52:12, lo que significa el peor registro de estos cuatro años, un aumento de 193 segundos en recorrer la misma distancia, parecen pocos 193 segundos, pero es la cruda realidad y es que, los kilómetros son inexorables, le ponen a uno en su sitio y mi sitio tras cuatro años son 193 segundos más que en 2016.

No me quejo, para nada… cuatro años después me sigo motivando para madrugar los domingos y ponerme bajo un arco de salida con un dorsal, está claro que tengo más peso que en 2016 y eso, penalizar (creo que los años penalizan menos).

Esta carrera tiene la vitola de ser uno de los 10 km más rápidos de Madrid y probablemente lo sea, no es un recorrido excesivamente complicado, no tiene fuertes desniveles y los que tiene son suficientemente tendidos como para que no sean complicados.

Un aspecto muy positivo de esta carrera que organiza e3 promoción deportiva es la posibilidad de recibir en casa el dorsal y la camiseta unos días antes de la prueba y evitar un desplazamiento a Parla el sábado que, en mi caso, me pilla un poco retirado… pero la verdad, hasta ahora nunca he hecho uso de esta opción pues siempre he conseguido cuadrar alguna visita a clientes cerca, pero es un aspecto positivo a señalar.

Otro aspecto muy positivo es que la prueba tiene medalla finisher y desde la primera conseguida en 2016, es una de las pruebas fijas en mi calendario de cara a ir completando año tras año una bonita serie de medallas.

El domingo, pese a que estemos teniendo un tiempo muy primaveral, a primera hora hacía un frío del carajo… tanto que, una vez vestido de gala, volví al coche para ponerme una camiseta más… tres capas y una vez más me tengo que anotar mentalmente no volver a hacerlo salvo que esté nevado, sobran capas en el segundo kilómetro en cuanto empiezas a sudar y a entrar en calor.

Muchísima gente calentando y por lo que parece, cada año más inscritos.

Antes de la salida me encuentro con José Javier Navarro (al que conocí en la Carrera Centenario Metro de Madrid), con Jesús Sepúlveda y un par de Forrest más y en un cajón avanzado y bien posicionado, Nacho, de La Tapia, otro contacto runner de Instagram desvirtualizado, charlamos un rato y trato de localizar a más Forrest que había saludado de pasada, entre ellos a Virginia, a la que hacía varias carreras que no veía y acabo cruzándome con Lucía, Sabina, Andrés, Salgado, Azahar, Nacho… y al final de la carrera, Sandra, María, Maddie, Ismael… y seguro que me dejo alguno, pero el resultado es una fotografía espectacular de los Forrest Gump más algún integrante de La Tapia y un par de infiltrados entre los que me encuentro.

Tras saludos y más saludos, vuelvo a mi sitio, cajón rosa, salida para tiempo superiores a 50 minutos o primera participación y echamos unos minutos más de charla José Javier y yo.

Confeti de colores (una tradición también en esta carrera) y salida… ups, he puesto el reloj en marcha unos metros antes y encima un pequeño frenazo en seco… lo paro, lo vuelvo a arrancar, maldita sea, 20 segundos extras en la salida, bueno, no es mal colchón de cara a los primeros kilómetros para, si salen buenos parciales, apretar y tener esos segundos de margen para atacar un sub50 (que iluso soy) pues esta prueba es una de las homologas propicias para homologar marca de cara a la San Silvestre Vallecana (madre mía, pensando ya en diciembre), ya no solamente por el perfil bastante plano, también debido a que es una de las carreras homologadas que creo están mejor medidas y ajustadas a la distancia, pues lo habitual es que las carreras homologadas acumulen unos metros más por cada kilómetros, de manera que los 10 kilómetros se transforman en 10,200 o más… pero ésta prueba todos los años la termino con marcas de gps de 9,94 o 10,10 kilómetros.

La carrera arranca en mitad de la Avenida de Juan Carlos I, junto a la instalación deportiva / pista de atletismo del Campo de Fútbol Los Prados, a la que volveremos para la llegada a meta, prácticamente le primer kilómetro es de ligera subida (unos 10 metros de desnivel) a lo largo de la avenida para girar a la izquierda, casi 180º, hacia la Calle Ataulfo Argenta. En el primer kilómetro de la Avenida hay bastante gente animando y en cuanto giramos a la siguiente calle, desaparece el público y aparecen los coches aparcados, la calle es más estrecha que la avenida y pese a que la carrera se estira hay que empezar a buscar huecos para corre cómodo y toca tirar por la acera, no me gusta… cualquier baldosa levantada, un bolardo que aparece de repente pues te lo tapa otro corredor, son imprevistos que, entrenando entre gente, es asumible, vas a un ritmo más bajo, pero que en plena carrera te pueden ocasionar un problema más, subir y bajar bordillos, que para los delicados de tobillo como yo, es algo a evitar.

El primer kilómetro sale en 5:11 y con los 20 segundos extra, me dejan buen sabor de boca y a lo mejor me animo a dar caña (que iluso soy).

Giro a la izquierda hacia la Calle Joaquín Rodrigo y poco después, giro a la derecha, esta vez si de 180º para enfilar la Calle Eduardo Chillida, un bulevar más amplio que completamos con un giro a izquierda de 90º hacia la Calle Toledo, cerrando el segundo kilómetro de la prueba que sale en 5:16, sigo haciendo cuentas de cabeza pero, ya no me salen con los segundos extra de la salida y sabiendo que entre los kilómetros 6 y 8 bajo el rendimiento en esta carrera, en el segundo kilómetro soy consciente que no podré mejorar los tiempos de otros años… pero a ver, que tengo más kilos encima y sigo haciendo experimentos con las plantillas, con las que por cierto, cada vez me encuentro mejor.

En este segundo kilómetro hemos bajado y subido lo mismo que habíamos subido en el primer kilómetro, pues tras completar la Calle Toledo, nuevo giro a la izquierda desde la Calle Toledo a la Avenida del Leguario y Avenida de América, cruzamos perpendicularmente la Avenida de Juan Carlos I, a escasos 200 metros de la salida de la prueba.

La Avenida de América pica ligeramente para arriba, un kilómetro (2,5 a 3,5) que en los planos y perfiles de la organización se marca como el punto más complicado de ascenso pero realmente no es tanto, 12 o 15 metros de desnivel, lo que le sucede a este tramo es que es una avenida amplia y completamente recta que se hace larga. Tanto en esta avenida como en la anterior del Leguario, vuelve a aparecer público animando o asomados a las ventanas de las viviendas situadas en los laterales.

Tercer kilómetro en 5:22, definitivamente las cuentas no salen, así que solo queda intentar hacer la mejor carrera posible y pensar en la medalla que espera en meta. Giro a la derecha de 90º para encarar la Avenida del Sistema Solar, una larga y amplia avenida de más de 1.200 metros, en la que corremos en paralelo a las vías del tranvía de Parla, avenida con pendiente descendente que hace que saque el cuarto y quinto kilómetro en 5:08 y 5:05… si no voy a bajar de 50:30 o 51:00, al menos a ver si saco el mejor parcial de 2019.

Al final de la avenida, giro de 180º y avituallamiento líquido poco antes de alcanza el quinto kilómetro, botellas cerradas con su tapón -bien- no necesito agua (o eso creo) así que me guardo la botella para más adelante.

Apenas 5,50 kilómetros, giro a la derecha de 90º, Calle del Planeta Tierra, tramo corto, nuevo giro a la derecha de 90º, Calle del Planeta Urano, giro a la izquierda de 90º, Calle del Planeta Júpiter, giro a la derecha de 90º, Calle de los Planetas en dirección al nuevo giro a la izquierda hacia la Avenida de (la guerra de) las Galaxias, guiño, guiño, guiño… jejeje, un punto en el que hay una rotonda dónde nos encontramos una banda de rock dando un poquito de caña y al otro lado de la avenida, el cartel que marca el octavo kilómetro… y por supuesto, gente corriendo que ya va a esa altura mientras yo encaro los kilómetros 7 y 8 que a priori, se me hacen más complicados.

Sexto kilómetro poco antes de alcanzar la Avenida de las Galaxias, en 5:02… me sorprendo, pero es arrancar la subida larga y tendida de la avenida y noto que bajo ritmo, la Avenida de las Galaxias se transforma con una amplia curva de 90º en la Avenida de las Estrellas y es dónde empieza el tramo de subida para rodear una amplia manzana de viviendas primero con giro a la izquierda y después, tres giros a la derecha para volver a colocarnos en la Avenida de las Estrellas en dirección contraria y bajando ligeramente.

Séptimo y octavo kilómetros en 5:24 y 5:06 respectivamente, a estas alturas el ritmo medio final si puede ser el mejor de lo que llevo de año (y de los últimos meses) y al pasar por el cartel de 8 km tiro de la botella de agua para echar un pequeño sorbo y refrescar la garganta… en este punto, amplia avenida (de nuevo) el sol dando cera… es cuando me repito una vez más que no debo salir con tres capas de camisetas.

Hay muchísimas papeleras por lo que me deshago de la botella casi llena (esto es algo que me fastidia mucho, el desperdicio de agua y la cantidad de plástico que se genera en un evento de este tipo) y no tengo que cargar con ella hasta meta en el bolsillo, con el agua rebotando dentro de la botella, algo muy incómodo para correr.

Los dos últimos kilómetros se hacen eternos, diría que es lo pero de esta prueba, pues aunque los tramos que hemos recorrido por media galaxia haciendo turismo astral son zonas aburridas, la sucesión de giros a un lado y otro hacen que pasen rápido… es una carrera en la que siempre me pasa lo mismo “de repente”, estás en el kilómetro ocho, con la carrera hecha, pero con dos kilómetros eternos por delante.

Recorremos toda la Avenida de las Galaxias hasta llegar a la altura del Tanatorio de Parla (todos los años, un recuerdo para mi tío Manolo, allí nos despedimos de él), estando ya en de nuevo en la Avenida de Juan Carlos I y avistando el complejo deportivo. Octavo kilómetro en 5:12 y los últimos 400 metros son para acceder a las instalaciones deportivas, no sin antes pasar por la cámara de Forofos del Running (mil gracias)… nada más entrar las instalaciones ¡madre mía!, olor a panceta y beicon, que agujero en el estómago.

De lo mejorcito de esta prueba, últimos 300 metros en el interior de la pista deportiva, corriendo por el tartán de la pista de atletismo, los corredores que ya han llegado animando y completar ¾ de vuelta a la pista para llegar a meta en 52:12, ritmo medio final de 5:12 min/km, efectivamente, de momento mi mejor ritmo en 10 kilómetros en muchos meses.

Recogida de avituallamiento y de la ansiada medalla envuelta en una bolsita que hay que abrir con ansia y colgarse la medalla al cuello.

Busco a amiguetes y conocidos, nueva tanda de fotos y postureo, risas, tiempos, próximas carreras, otro conocido (Jesús) que me saluda y que me recuerda que hacía una semana nos volvimos a ver, él bajaba Castellana cuando yo subía… y así pasan los minutos postcarrera sin estirar (error que cada vez estoy cometiendo con mayor frecuencia) pero con una sensación muy agradable.

Otro año más, Parla ha sido conquistada, seguro volveré en 2020.

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