VI Carrera Madrid en Marcha contra el Cáncer por José Luis Búrdalo

Probablemente esta será una de mis crónicas más cortas y es que sobre la carrera, sobre el recorrido, poco hay que decir, el típico y cansino Castellana arriba y abajo.

Pero esta carrera no merece la pena por la carrera si no por lo que hay detrás de la misma, la Asociación Española Contra el Cáncer. En los algo más de cinco años que llevo corriendo, el pasado domingo era mi tercera participación y espero seguir acudiendo muchos años, si unos cuantos euros de mi inscripción van destinados a tan buena causa, se participa.

El día arrancaba frío, había quedado con Ismael Bueno (que se tiñó el pelo de verde para la ocasión) y nos encontramos con un buen grupo de Forrest Gump por lo que tocaba rato de postureo y fotografías, allí estaban la incombustible Virginia (un besazo, que está en el dique seco con un esguince de tobillo), Gabriel, Carmen, María, Kike, Isabel… Laura de se acerca a saludarme y me alegró mucho verla ¡¡¡uf!!!, que me disculpen los que se me olviden.

A las 9:00 arrancaban los 4 kilómetros y se supone que los 10 kilómetros a las 9:20, nos fuimos aproximando a la zona de salida, cada vez más gente y llegamos un punto en el que ya no había manera de ir más adelante, estábamos en mitad del mogollón de gente, muchísima gente… la hora de salida se alargaba mientras veíamos llegar por la izquierda gente de 4 kilómetros, si hubiese salido a correr los 4 kilómetros y después los 10, me hubiese dado tiempo.

El plan era hacer la carrera de 10 kilómetros y después, la marcha de 2 kilómetros.

Poco a poco nos fuimos acercando al arco de salida, varios minutos después del pistoletazo, andando (no se podía hacer otra cosa) hasta que por fin alcanzamos el arco, situado unos 500 metros de la Plaza de Colón, punto inicialmente previsto de salida que, se tuvo que desplazar por coincidencia con otro jolgorio.

Salgo con Virginia y los primeros metros los hacemos a la par o uno tras otro, la carrera en sí es una gran pachanga (en el buen sentido), una fiesta en la que participan familias enteras, es una carrera masificada en la que encontrar hueco limpio para correr es complicado, los primeros dos kilómetros es un continuo esquivar gente pues hay de todo, desde aquellos que van de paseo a aquellos que van a trote suave y relajado, como digo, es una gran fiesta que sirve para lo que sirve, sumar, solidaridad y dar visibilidad a la causa, pero alguien debería explicar a aquellos que salen muy despacio que ya no es que estorben, pues se les esquiva y punto, es que es peligroso para ellos mismos, pude ver varias situaciones de llegar alguien por detrás a la altura de una persona andando y al intentar el que iba más rápido pasar por un lado u otro, se encontró con un frenazo, con otros corredores que le dificultaban en adelantamiento y pisando (literalmente) el talón sin querer al caminante… que si pilas mal a uno le puedes hacer daño o acabar varios en el suelo.

Virginia se empeña en tratar de progresar por la derecha y en cuanto que me vi atrapado un par de veces, aproveché el leve giro en la rotonda de Emilio Castelar para hacer una diagonal y cambiarme al lado izquierdo, al no bajar todavía los corredores de cabeza, permitía invadir el carril contrario e ir progresando.

Perdí a Virginia (aunque pensaba que la llevaba detrás) y me puse en modo automático, en mi modo automático de subida del Paseo de la Castellana, modo tractor, no es rápido, pero es constante, entre 5:35 y 5:40 min/km, progresando y adelantando a multitud de corredores y sin forzar demasiado, controlando pulsaciones y pensando que apretar en la bajada.

Pensaba que los 10 kilómetros del sábado en la I QUEDADA MAPOMA RUNNERS me pasarían factura el domingo, pero fue algo muy tranquilo, a ritmo de 6:00 min/km, así que, una vez superada la caraja y cierta tirantez en el primer kilómetro, como digo, de Emilio Castelar para arriba, me puse en modo automático.

Al subir la posición de salida y meta respecto a lo inicialmente previsto, el giro de 180º para bajar Castellana no sería poco antes de llegar al paso subterráneo de Plaza de Castilla, como el año pasado, se prolongaría ligeramente, antes de tomar la salida, hablando con unos y otros, pensaba que llegaríamos hasta la altura del complejo de las cuatro torres y giraríamos en Sinesio Delgado, pero no fue así, a medida que íbamos alcanzando Plaza de Castilla, de vez en cuando que volvía a salir al carril contrario para progresar (poco después de pasar Nuevos Ministerios, la cabeza de carrera ya bajaba y tocaba volver al carril), observaba que el largo pelotón verde y multicolor se metía en el paso inferior bajo Plaza de Castilla, igual que sucedió hace dos años en la Carrera Norte y Sur y aquello fue una sauna, un verdadero calvario (en junio de 2017, un día especialmente caluroso), me temía de nuevo un ambiente sofocante pese a que la temperatura no era elevada, por suerte, mientras hace dos años se giraba hacia la derecha en dirección Chamartín y el tiempo en el subterráneo era mayor, el pasado domingo no fue demasiado, lo que ocupa el intercambiador de autobuses en superficie (está claro que el motivo de pasar por debajo era no bloquear dicho intercambiador), poco más de 600 metros en un sentido para, salir al exterior, girar 180º y volver a recorrer el tramo enterrado en sentido contrario y, poco antes de volver a bajar, el reloj me marcaba los 5 kilómetros, un año más estaba claro que la carrera no llegaría a 10 kilómetros y es una de las carreras peor ajustadas en medición, quedando bastante alejada de la distancia prevista.
Poco antes de llegar a Plaza de Castilla paso junto a Carolina, que sigue poco a poco recuperando sensaciones tras muchos meses en el dique seco por operación en la rodilla, es una alegría poder verla corriendo de nuevo.

Bajo el intercambiador se notaba más calor y ambiente cargado, pero desde luego nada comparado con lo sufrido hace dos años, cerca de la salida veo en sentido contrario, aún sin llegar al giro a Ismael, nos pegamos un berrido bidireccional.

Al poco de salir, cerca ya del sexto kilómetro, estaba situado el avituallamiento, un poco de agua fresca, botella al contenedor y a comenzar la bajada de 4 kilómetros.

Sexto kilómetro en 5:19 min/km y veo un poco más adelante a María Caballero, otra habitual que sabía estaría en carrera y que iba a ser imposible ver en la salida con tantísima gente, me fuerzo un poco para intentar alcanzarla, da gusto ver como corre, da la sensación de que lo hace fácil, de que apoya poco o nada, lo justito para impulsarse, mientras yo, que pesaré como tres veces más que ella, apoyo todo el pie y mucho tiempo, es como comparar una gacela con un elefante (el elefante soy yo, quede claro)… el caso es que aprieto y me pongo a 4:58 lo que me sirve para ponerme a su altura, nos saludamos y lo primero que me pregunta es que tal voy con las plantillas… la verdad es que con todo lo rígidas que son, desde que las estrené ya les he hecho 220 kilómetros y no podía haber sido mejor, he pasado de no hacer nada en diciembre, de arrastrarme y correr con dolor a volver a correr con comodidad, así que le contesto a María la verdad, que estoy encantado.

Siguiente kilómetro en 4:53 y María que aprieta, que podemos hacer sub50, pero yo ya voy al límite, he forzado para alcanzarla y no voy a dar más de sí, por lo que se me escapa ligeramente, pero llega apenas unos pocos metros por delante de mí, termino con 4:59 y 4:41, no está nada mal.

Poco antes de llegar, a escasos 500 metros oigo una voz familiar, voy por la izquierda y veo al speaker animando y chocando manos con todos los que iban por la derecha, es Ángel Sánchez (contadordekm), el alma de Tractorismo Race y animador de varías carreras, me encantaría haber bajado la Castellana por la derecha para saludarle, pero no pudo ser.

Entro en meta y enseguida me veo con María, nos felicitamos, otra carrera más, otro arco de meta más y mientras espero a Virginia, a Ismael, trato de convencer a María para que se quede a la marcha, inicialmente se lo piensa y acepta pero tardamos tanto en comenzar que decidió no quedarse fría y marcharse, pero antes de todo eso, apareció Pepe Monge, Félix Gómez (dos viejos colegas y compañeros de trabajo), llegaron Virginia e Ismael, Lucía y David, par de Forrest Gump que llevaron globos de 6:00 min/km y que estaban tremendamente emocionados por la experiencia, Pedro (compañero Mapoma Runner), Daniel, de nuevo veo a Laura muy contenta pues ha podido con los 10 kilómetros sin dolor (que anda a vueltas con la dichosa cintilla)… así que tocaba otra sesión de fotos con unos y otros.

Tras una larga espera en la que me enfrié mucho, pensé incluso en acercarme al coche y cambiarme, aunque no llegase a tiempo a la salida de la marcha de 2 kilómetros… ya los pillaría, pero al final, salimos, recorrimos esos dos kilómetros andando, lo cual vino muy bien para estirar progresivamente y poco a poco nos fuimos despidiendo y emplazando para las siguientes carreras.

Arranca abril, el mes de dos de las citas más grandes y multitudinarias del atletismo popular, el Movistar Medio Maratón de Madrid y el EDP Rock´n´Roll Maratón de Madrid estaremos en muchos más arcos de salida.

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